lunes, 13 de enero de 2014

IDENTIFICACIÓN DE PINOS

El pasado sábado me dí una vuelta por una zona del valle de Orduña que no tenía explorada y, a lo largo del camino, fui encontrándome con diferentes especies de pinos y otras coníferas. Mientras buscaba piñas, observaba las cortezas e iba deleitándome con sus diferentes portes, se me ocurrió realizar esta entrada para aquel que no sepa diferenciar las distintas especies de este tipo de árboles.

Los picos Bedarbide (en primer término) y Tologorri.
Antes de aprender, todos los pinos me parecían iguales, incluso llamaba pinos a cedros (Cedrus sp.) y alerces (Larix sp.). Pero con un poco de entrenamiento visual es posible identificarlos con éxito. Yo os daré unas pautas que espero que os sean de ayuda.


En primer lugar, debo decir que ninguna de las especies de las que voy a hablar pertenece a la vegetación potencial del valle. Con lo cual se deduce que hasta el pino laricio y el pino silvestre (autóctonos en otras partes de la península) provienen de plantaciones forestales. Sin embargo, la estructura de muchas de las masas de coníferas de esa parte del valle de Orduña es bastante "natural" para lo que estoy acostumbrado. Portes irregulares, troncos grandes en algunos casos, diferentes edades, buen sotobosque... siendo acompañados en algunos casos por especies caducifolias autóctonas como el quejigo Quercus faginea, el haya Fagus sylvatica y la encina Quercus ilex. Por tanto, se crea un mosaico rico por el que es una gozada campear.

El pico Tologorri desde el quejigal.
Eso sí, que quede claro que mi sueño sería que la vegetación potencial ocupara todas las masas forestales. Siempre y cuando la altura y diámetro de los troncos sean lo suficientemente grandes como para permitir el anidamiento de rapaces.
Sustituir parches de grandes pinos por vegetación autóctona en crecimiento no es buena idea, pues las grandes aves como las rapaces forestales necesitan árboles de buen tamaño para criar. Por ejemplo, en Gorliz se da el caso de que las encinas autóctonas son tan pequeñas que no son óptimas para anidar. Sin embargo, los pinos marítimos o resineros (foráneos) sí que albergan nidos de estos depredadores tan necesarios para el equilibrio natural.

En cuanto a la identificación, me basaré en varias características útiles:

1. Número, longitud y color de las acículas.
2. Porte y estructura del ramaje.
3. Color de la corteza.
4. Rasgos de las piñas.

Sólo os explicaré las siguientes tres especies de pinos porque son las que me encontré el sábado por el camino: pino insigne o de Monterrey Pinus radiata, pino silvestre Pinus sylvestris y pino laricio, salgareño o negral Pinus nigra (no confundir con el pino negro Pinus uncinata).
Comencemos con cómo identificar el pino silvestre. Este pino posee un rasgo distintivo que permite aprender a diferenciarlo del resto con facilidad. Se trata de su corteza color salmón o anaranjado en el tercio superior. Esto supone un rasgo definitivo en la mayoría de los casos, pero por sí acaso os comento varios más.

Un grupo de pinos silvestres en el que se puede ver (especialmente en el ejemplar de la derecha) el color anaranjado del tronco.
Las acículas están agrupadas de dos en dos, como en todos los pinos de la península excepto los foráneos como el Pinus strobus (5 acículas) y el Pinus radiata (3 acículas). Por lo tanto, ese dato no nos sirve para una correcta separación de las demás especies. Lo que nos puede servir y mucho, es su longitud y color. Cortas, más o menos del tamaño del dedo meñique en promedio y glaucas (sobre todo en ejemplares jóvenes), esto es, verde con un tono azulado.
Las piñas tienen su complicación, pues son muy similares en tamaño y forma a las del pino laricio. La clave está en la forma de las escamas. Redondeadas en las piñas del laricio y puntiagudas en las del silvestre. Con mayor práctica el color nos puede servir, siendo de un color mate precioso en el pino laricio.

Piña de pino silvestre. Posee un color marrón oscuro y escamas de forma puntiaguda, más o menos hexagonales (ver imagen parte inferior derecha).

Piña de pino laricio. Como podéis comprobar de un marrón más clarito y lustroso que en el silvestre, además de las puntas redondeadas de las escamas (ver imagen parte inferior derecha).
Incluyo también una fotografía de una piña de pino negro Pinus uncinata que recogí en Pirineos. En este caso es más complicado confundir sus piñas con las de otras especies, no sólo por su distribución restringida a zonas de alta montaña, sino porque sus escamas tienen forma de gancho.

Piña de pino negro. Esta piña es fácil de distinguir, pues sus escamas tienen forma de gancho.
El pino insigne, es un pino tristemente abundante en mi provincia. Ocupa 79.726 ha (pincha aquí para ver su distribución en Bizkaia), una extensión excesiva. Su identificación se basa en tres características principales: porte, número de acículas y forma de las piñas. En Bizkaia puede resultar complicado diferenciarlo de los pinos laricios y marítimos Pinus pinaster, pero con práctica se puede realizar la separación de estas especies a distancia.
En cuanto al número de acículas, son tres las que nacen de cada braquiblasto. Las piñas son grandes, mucho más que las de las otras dos especies tratadas aquí. Además, no son simétricas como en las otros pinos sino que uno de los lados está abombado, siendo esto muy útil teniendo en cuenta que tanto el pino marítimo como el pino piñonero desarrollan piñas de similar tamaño. No obstante, puede que no tengamos la opción de acercarnos a observar las acículas o piñas, con lo que el porte es importante.
Básicamente, es el pino laricio el que nos da la llave para distinguir al insigne. Éste último, tiene para mi gusto un porte similar a otras especies pero no al del laricio, con una estructura de ramaje verticilada, es decir, las ramas nacen de un mismo punto en diferentes pisos. Es más, se dice que cada verticilo supone un año de crecimiento con lo que podemos saber la edad del árbol gracias a esta característica.

En el Pinus radiata (P. insigne) vemos un color verde clarito en las acículas; en el Pinus nigra (P. laricio), destaca la estructura en "pisos" del ramaje; en el Pinus sylvestris (P. silvestre) destaca el color anaranjado del tronco previamente explicado.

Las cortezas del P. radiata y del P. nigra no difieren excesivamente en el color, pero la forma de las grietas es diagnóstica. El P. sylvestris posee una corteza fácilmente distinguible, a parte de por el color, por desprenderse en finas tiras de aspecto similar al papel.

Esta chinche Melanocoryphus albomaculatus (identificación por confirmar) es una sorpresilla que me encontré en la corteza de un pino laricio (fijaos en la imagen de las cortezas), donde se encontraban varios ejemplares en la parte soleada del tronco.
También, pude observar otras dos especies de coníferas por el camino. Ambas norteamericanos, como el pino insigne: el ciprés de Lawson Chamaecyparis lawsoniana y el abeto de Douglas Pseudotsuga menziesii. Del primero me topé con una joven y pequeña plantación. Suelen ser masas muy cerradas que apenas dejan pasar la luz por lo que el sotobosque es muy pobre. Del segundo, sin embargo, sólo me encontré con dos ejemplares bastante pequeños.

Pasillo de cipreses de Lawson Chamaecyparis lawsoniana artificial y uniforme. Al fondo, la imponente silueta del pico de Tologorri.

De izquierda a derecha: piña y ramita de abeto de Douglas Pseudotsuga menziesii (ver detalle de las brácteas tectrices tricúspides en la parte superior derecha) y piña de pino insigne, de gran tamaño y aspecto abombado y asimétrico (no se aprecia en la imagen).
Como última curiosidad, decir que estas dos últimas coníferas se encuentran entre los árboles más altos del mundo. Pudiendo alcanzar el ciprés de Lawson la nada despreciable cifra de 70 m y el abeto de Douglas  120 m, convirtiéndose éste en un competidor directo de gigantes como las secuoias Sequoiadendron giganteum y Sequoia sempervirens.

Por último, os dejo la lista de las especies que pude anotar aquella jornada para mi "Big Year Bizkaia":

43. Tórtola turca. Eurasian collared dove.
44. Estornino negro. Spotless starling.
45. Trepador azul. Eurasian nuthatch.
46. Herrerillo común.  Eurasian blue tit.
47. Pico picapinos. Great spotted woodpecker.
48. Agateador común. Short-toed treecreeper.
49. Zorzal charlo. Mistle thrush.
50. Carbonero garrapinos. Coal tit.
51. Buitre leonado. Griffon vulture.
52. Herrerillo capuchino. European crested tit.
53. Mito. Long-tailed tit.
54. Paloma torcaz. Common wood pigeon.
55. Arrendajo. Eurasian jay.
56. Curruca capirotada. Eurasian blackap.
57. Milano real. Red kite.
58. Escribano soteño. Cirl bunting.
59. Gorrión molinero. Eurasian tree sparrow.


Herrerillo capuchino Lophophanes cristatus.

¡Hasta la próxima entrada!

4 comentarios:

  1. Una entrada muy ilustrativa sobre un tema interesante. Son bastantes las especies de coníferas que de manera autóctona y alóctona se distribuyen por la península Ibérica, como bien comentas en la entrada. Pero hay una de ellas, que para nosotros es la más emblemática y la más especial; el pinsapo. Una auténtica reliquia botánica de una pequeña región del ecosistema mediterráneo, como el Parque Natural Sierra de las Nieves (Málaga). Es una maravilla ver como conforman la etapa clímax del ecosistema mediterráneo entremezclándose con alcornoques y madroños. Un saludo

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    1. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros, el pinsapo es una joya de nuestra biodiversidad. Me encantan los árboles y visitar un pinsapar es algo que tengo pensado hacer en los próximos años. Además, las formaciones boscosas que incluyen árboles de hoja ancha y coníferas me resultan especialmente atractivas, como los hayedos-abetales de pirineos.
      Gracias por vuestro comentario y por pasaros por aquí.

      ¡Saludos!

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  2. No conozco el pinsapo que estaría encantado de conocer pues esta claro que debe ser espcial, conozco algo de abeto blanco de Irati y me parece precioso como bien comentas, aunque lo tengo pendiente de visitar más y mejor el de pino negro de Larra me encanta
    saludos
    Javi

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    Respuestas
    1. Yo aún no he podido ver el abeto blanco en estado natural, pero me encantaría. Lo que si he visto ha sido pino negro, precisamente en Larra, y debo decir que es uno de mis árboles favoritos. Gracias por comentar Javi.

      ¡Un saludo!

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