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lunes, 17 de febrero de 2014

EL PARAÍSO VIZCAÍNO DE LAS GAVIOTAS

La villa pesquera de Ondarroa, se encuentra situada en el extremo oriental de la costa vizcaína, en el límite este de la provincia. Lugar tan bueno para las gaviotas que hasta algunos lugareños muestran interés en las mismas. Incluso miembros de la policía sabían de la presencia de la gaviota argéntea americana, algo a lo que no estoy acostumbrado. En El Abra, cuando alguien te ve con un telescopio o prismático, piensan que observas a los cormoranes, no siendo raro que al aclararles que lo que observas son gaviotas lancen una interjección de desprecio.

Gavión hiperbóreo de primer invierno Larus hyperboreus.

viernes, 7 de febrero de 2014

VISITANDO A LA GAVIOTA ARGÉNTEA AMERICANA DE ONDARROA

El año pasado por diversas causas, no pude observar la gaviota argéntea americana Larus smithsonianus de primer invierno que apareció en Ondarroa, por lo que me llevé una grata sorpresa cuando me enteré (gracias al blog de Asier Aldalur "laruseus")  que el mismo ejemplar había regresado.

Gaviota argéntea americana Larus smithsonianus.

jueves, 25 de abril de 2013

EN EL PARQUE NATURAL DE LAS DUNAS DE LIENCRES

No era una visita con intención de pajarear, sino de pasar el día en la playa y paseando por los alrededores.

Una imagen del Parque Natural de las dunas de Liencres.
Aún así, mi instinto de amante de las aves me impidió abstraerme cuando comencé a ver bandos de lavanderas boyeras volando por encima de mi cabeza mientras caminaba por las dunas. Por lo que saqué mi réflex de la mochila y comencé a tirar unas cuantas fotos a una ibérica Motacilla flava iberiae que reclamaba a poca distancia.

Ejemplar macho de lavandera boyera ibérica Motacilla flava iberiae.
Durante todo el camino, las aves más comunes fueron las cogujadas comunes Galerida cristata que revoloteaban y cantaban por todos los rincones.
Al atravesar las dunas alcancé la orilla de la ría de Mogro, en la cual sorprendí a un nutrido bando de limícolas compuesto por correlimos comunes Calidris alpina (la mayoría con el plumaje nupcial), cuatro correlimos tridáctilos Calidris alba, chorlitejos grandes Charadrius hiaticula y dos zarapitos reales Numenius arquata.

Bando de correlimos comunes, chorlitejos grandes y tres correlimos tridáctilos.
Se alimentaban constantemente en la zona intermareal que quedaba al descubierto con la bajamar.

Mirará donde mirará cholitejos y correlimos lo cubrían todo, en total, aproximadamente una centena de limícolas.

Chorlitejo grande Charadrius hiaticula.
Además, pude constatar que los correlimos comunes pertenecían a la subespecie schinzii, propia del Sur de Escandinavia y Oeste de Europa, con un plumaje más apagado que el de la subespecie nominal propia del Norte de Fennoscandia.
Correlimos comunes Calidris alpina schinzii.
Una vez en la playa, el grupo paso volando por la orilla cambiando de dirección como había visto en documentales de las costas del norte de Europa.
Posteriormente, encontré dos cadáveres bastante descompuestos de alcatraz atlántico Morus bassanus y uno reciente de Arao común Uria aalge.


Cadáver de alcatraz atlántico Morus bassanus.

Cadáver de arao común Uria aalge recién arrojado por la mar.

Detalle de la cabeza.
Por último, ayer de madrugada escuché reclamar a un ave en el parque del Arenal (Bilbao)con árboles Platanus hispanica, que en principio atribuyo a una cárabo común Strix aluco, aunque no había oído antes dicho reclamo en esta especie. Por lo tanto, en los próximos días, me daré una vuelta por Bilbao para confirmar su presencia y también la de los autillos Otus scops, que el año pasado criaron en los platanos de mi ciudad.

Atardecer en el Parque Natural.
¡Hasta la próxima entrada

miércoles, 29 de febrero de 2012

ENCUENTRO CON LA NEÁRTICA

El día 11 del presente mes, decidí acudir nuevamente a El Abra.
 
Tras insistir en 3 ocasiones, pude contemplar a esta bella gaviota norteamericana.
Primero me pasé por Lamiako y resultó haber un buen puñado de aves. La primera en dejarse oír fue la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) que volaba en algún lugar fuera de mi vista.
Fui observando con mayor detenimiento y, a parte de los cormoranes grandes y las gaviotas reidoras que pasaban volando, aparecieron 3 correlimos comunes (Calidris alpina) alimentándose en el fango.

Correlimos comunes (Calidris alpina).
Correlimos comunes / Dunlins.
  Pronto se cruzaron con un andarríos chico (Actitis hypoleucos) que buscaba comida insistentemente.

Andarríos chico (Actitis hypoleucos).
Al poco, un breve reclamo y 2 avefrías europeas (Vanellus vanellus) huyeron volando hacia el interior.
Continué inspeccionando cada piedra de la dársena hasta que una aguja colipinta (Limosa lapponica) pasó volando por delante de mí. Más tarde acerté a ver otras 2 más de estas bonitas y estilizadas limícolas.

Aguja colipinta (Limosa lapponica).
Aguja colipinta / Bar-tailed godwit.
Un pequeño bando de 5 correlimos comunes voló para posarse varios metros más adelante junto a 2 chorlitos grises (Pluvialis squatarola) que merodeaban por la zona.

Chorlito gris (Pluvialis squatarola).
Chorlito gris / Grey plover
Chorlito gris / Txirri grisa.
Me lo estaba pasando genial, pero sobre todo, estas observaciones fueron un preludio de lo que me esperaría tiempo después.

Aguja colipinta y chorlito gris.
Oteé la lejanía, y dí con un buen bando de 39 gaviotas reidoras, 4 garcetas comunes (Egretta garzetta), 2 gaviotas sombrías (Larus fuscus) y un cormorán grande (Phalacrocorax carbo).
Me iba acercando al final de la dársena y fue en este punto donde pude disfrutar con la presencia de un zarapito trinador (Numenius phaeopus) y un chorlitejo grande (Charadrius hiaticula).
Posteriormente, el recorrido me llevaría junto a la ría hasta el Muelle de Churruca, pasando por el famoso Puente Colgante. En este tramo, apareció un zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y alguna que otra gaviota reidora.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus).
Entre las rocas, se movía algun vuelvepiedras (Arenaria interpres), acompañado de un petirrojo (Erithacus rubecula) y un colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), pero cuando parecía que solo me encontraría con las aves más habituales y típicas de la zona, apareció una elegante gaviota de Delaware (Larus delawarensis) adulta entre patiamarillas de diferentes fases de edad y junto a una garceta que se afanaba en pescar algún pececillo.

Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).
Gaviota de Delaware (Larus delawarensis) con el plumaje invernal.
Gaviota de Delaware / Ring-billed gull.
Sin duda, una gaviota elegante.
Gaviota de Delaware / Delawareko kaioa.
Gaviota patiamarilla de 2do invierno. Gracias a la ayuda de Gabriel (larusfuscus) que me disipó las dudas sobre su identificación y edad.
Tomé la decisión de acercarme al final del muelle, pues no tenía prisa, y una vez en el extremo pude contemplar un cormorán grande luciendo gran parte de su librea nupcial y una joven patiamarilla.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) cerca de una gaviota patiamarilla (Larus michahellis) joven.
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con el plumaje nupcial.
Ahora mis pasos me llevarían hasta la playa de La Bola. En el camino tuve la suerte de observar 2 garcetas comunes, 1 gaviota enana adulta, 1 gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), 2 zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) y los cormoranes grandes descansando en los botes secando sus alas abiertas al sol.

Garceta común (Egretta garzetta).
Cormorán grande / Ubarroi handia.
Otros años, esta playa había albergado algún ejemplar invernante al que se le podía ver con regularidad en el lugar. El pasado año, un ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus) y un chorlito gris se alimentaban y descansaban en La Bola, siempre que la marea se lo permitiese, ya que la pleamar oculta por completo la superficie.
En las rocas descubiertas, me encontré con un pequeño grupo de gaviotas cabecinegras (Ichthyaetus melanocephalus) que descansaban y se atusaban el plumaje.

A la izquierda, las 5 cabecinegras (Ichthyaetus melanocephalus); a la derecha, 3 gaviotas reidoras.
Mi próxima parada sería el Muelle de Arriluce, lugar en el que esperaba algún avistamiento fuera de lo habitual. En primer lugar hallé, como siempre, a los inquietos vuelvepiedras que apenas se inmutaban ante mi presencia.

Vuelvepiedras común (Arenaria interpres).
Dirigí mis pasos hacia el extremo de dicho muelle y, a medio camino, ya avisté al primer protagonista de la zona, el arao común (Uria aalge).

Arao común (Uria aalge).
Vislumbré movimiento algo más lejos y, tras apuntar con mi cámara, descubrí un grupo de 4 gaviotas enanas (Hydrocoloeus minutus) de 1er invierno que volaban entre 6 alcas comunes (Alca torda).

Gaviotas enanas (Hydrocoloeus minutus) y alca común (Alca torda).
Es bonito ver a estas 2 interesantes especies juntas.
Gaviotas enanas y alcas / Antxeta txikiak eta pottorroak.
Gaviotas enanas / Little gulls.
5 de los 6 alcas del grupo.
Gaviotas enanas (Hydrocoloeus minutus).
La última fase de mi salida me llevaría a la misma orilla de la playa de Ereaga para observar con mayor detalle los picados de 2 charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis).

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis).
Charrán patinegro / Sandwich tern.
Finalmente, un somormujo lavanco (Podiceps auritus) con un notorio plumaje nupcial, me obsequió con la que sería mi última observación de la jornada, además de los 2 cormoranes grandes y la patiamarilla de la que también es la última foto de la entrada.

2 cormoranes grandes y una gaviota patiamarilla de 3er invierno.

¡Hasta la siguiente entrada!

domingo, 22 de enero de 2012

MAÑANA GRIS EN EL ABRA

El día (21 de Enero) no invitaba a salir, pero la pasión por las aves pudo conmigo y decidí acercarme a Getxo. El viento del Noroeste arreciaba y débiles e inconstantes precipitaciones caían de vez en cuando.

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis).
La ruta comenzó en la Vega de Lamiako, donde el mes pasado se observó un bando de moritos comunes (Plegadis falcinellus). Yo no iba a tener tanta suerte, pues mis observaciones solo incluyen 1 andarríos chico, lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), 2 gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y 80 gaviotas reidoras (Larus ridibundus). Me marché tras entretenerme un rato con el andarríos y continué mi camino junto a la ría.

Andarríos chico (Actitis hypoleucos) en Lamiako.
Antes de llegar al puente colgante, un zampullín apareció a poca distancia y, algo más lejos, una gaviota sombría joven que descansaba en el agua.

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis).
Como es habitual, las reidoras se encontraban en gran número, llenando el ambiente con sus distintivos gritos. Una vez pasado el puente colgante decidí adentrarme en el Muelle de Churruca, donde cerca de la orilla de la playa de Las Arenas observé un somormujo lavanco (Podiceps cristatus) pescando.
Seguí por el paseo para llegar a la playa de La Bola y, durante el camino, a parte de observar a los cormoranes posados en embarcaciones secando sus alas abiertas, avisté a lo lejos un pequeño bulto blanco y negro que no dudé en identificar como un arao común (Uria aalge). Al llegar a su par, lo contemplé con todo detalle, ya que se encontraba pegado al muro del paseo.

Arao común (Uria aalge), diría que un juvenil de 1er invierno, aunque agradecería que alguien me lo aclarara.
Estaba descansando, dejándose mecer por las olas. Estuve un cuarto de hora fotografiando al álcido y hubiera estado más, pero tenía prisa.
 
Arao común (Uria aalge).
No muy lejos del arao, dí con una garceta común que también permanecía inmóvil reposando y, probablemente, esperando a que la marea bajase para comenzar con su jornada de pesca.

Garceta común (Egretta garzetta).
Garceta común (Egretta garzetta).
Ya en la playa de La Bola, un vuelvepiedras se alimentaba entre los rastrojos traídos por el mar, y que se acumulan en la pequeña porción de arena que en esos momentos quedaba al descubierto. Fotografié lejanamente a algún zampullín más y dirigí mis pasos hacia el muelle de Arriluce.

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis).
Una vez allí, pude constatar porque el arao había optado en refugiarse dentro del puerto, ya que la mar estaba muy picada. A pesar de ello, un bando de 11 somormujos lavancos se encontraba dormitando entre las olas, desapareciendo y apareciendo intermitentemente.
A lo largo del muelle, los vuelvepiedras correteaban en gran cantidad, confiados ante la presencia humana.

Vuelvepideras común (Arenaria interpres).
Por último, trato de identificar las gaviotas que suelen posarse en el embarcadero de Arriluce. Están lejos, pero consigo confirmar 2 gaviotas sombrías y unas 15 patiamarillas. Es un buen lugar donde toparse con gaviones atlánticos, gaviotas de Delaware y, porqué no, alguna polar, cáspica o gavión hiperbóreo. Por soñar que no quede.
¡¡Hasta la próxima entrada!!

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